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Temazcales: una cura espiritual

El baño de vapor conocido como temazcal tiene un origen prehispánico, se trata de un ritual tradicional de Mesoamérica cuya finalidad es la limpieza física y espiritual.

 Muchos temazcales fueron localizados al interior de centros ceremoniales y aunque esta práctica era llevada a cabo por muchas de las civilizaciones prehispánicas, los datos apuntan que es en Oaxaca en donde este acto tiene su origen más remoto.  

El temazcal emula el vientre materno, el lugar en el que desde nuestros inicios en la vida nos sentimos seguros, protegidos y sanos.

Por ello el simbolismo de su estructura es de forma redondeada, abovedada de barro, pequeña y sumamente cálida, pues refleja la conexión entre el cuerpo y el espíritu con la naturaleza. Se dice que cuando uno ingresa al temazcal se introduce al vientre de la Madre Tierra.

 Se dice que la edificación de un temazcal obedece a la geometría sagrada, pues se construye a partir de 16 ramas atadas, que deben ser preferentemente de sauce blanco.

 La alineación de las ramas marca al universo y las fuerzas que lo unen, de forma que cada uno de los entrelazados representan cada uno de los planetas y metafóricamente la creación, de ahí que se considere el vientre de la Tierra.

 Las piedras y hierbas que se colocan en el ombligo o afueras del temazcal, se colocan las “abuelas”, es decir, las piedras que se dice poseen el código genético la vida.

Cuando los españoles arribaron a América y descubrieron los temazcales hicieron todo lo posible por intentar eliminar esta práctica, pues la consideraron de mal gusto e incluso demoníaca.

Sin embargo, estos esfuerzos fueron en vano, pues este ritual prehispánico permanece vivo gracias a los grupos nativos de México que lograron mantenerlo vivo y que incluso se ha convertido en una experiencia inigualable para los turistas que arriban al territorio mexicano.

 

Usos y beneficios del Temazcal

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El temazcal es un tratamiento que nuestros ancestros descubrieron que tenía grandes beneficios para la salud, pero también funciona como método de purificación, relajación y belleza.

Las propiedades curativas del temazcal se deben a que el vapor se genera a través de infusiones de hierbas medicinales que se ponen sobre piedras al rojo vivo y que actúan de forma benéfica a través del sudor que sale de nuestro cuerpo.

Las civilizaciones mesoamericanas descubrieron que los temazcales aceleraban diferentes procesos curativos, especialmente en fracturas, contusiones, problemas cutáneos, de crecimiento y para prevenir complicaciones en el embarazo y el parto además de purificar la leche materna.

Los antiguos nahuas consideraban la reproducción como un acto pecaminoso, por ello, los temazcales los utilizaban las mujeres después de dar a luz, quienes junto con su recién nacido, entraban para purificarse y borrar el “rastro de la impureza” y para que el útero de las madres cerrara mucho más rápido.

Entre los beneficios de los temazcales también está la mejora del sistema circulatorio e inmunológico, así como la eliminación de estrés, insomnio y tensión nerviosa, entre otras cosas a nivel psicológico.

Otra de las virtudes de este tratamiento ancestral es que mejora el estado del aparato respiratorio, pues el vapor elimina restos de contaminantes que obstruyen las vías.

La sensación térmica al interior de un temazcal está por encima de la temperatura corporal, pues puede incluso rebasar los 40 grados, debido a esto en una sesión es posible que una persona pierda hasta 3 kg de peso corporal por la eliminación de agua y toxinas del cuerpo.

Esta tradición del ayer logró mantenerse viva, pese al paso de los años y actualmente es una de las experiencias más representativas de México ante los ojos del mundo.